El conflicto del oro en Africa

De extracciones de minerales a extracciones de derechos humanos, la maquinaria no suele diferir.

Recientemente, la organización Action Aid denunciaba en un informe -«La fiebre del oro: el impacto de la extracción en Ghana»- la escandalosa contaminación sufrida en las zonas lindantes a la mina de Obuasi. Las cifras eran pavorosas: solo los acuíferos de esta localidad del sur ghanés contaban con unos niveles de hierro y manganeso 38 veces superiores al máximo legal.

En Ghana, África occidental, un país con grandes minas de oro, la Comisión Ghanesa para los Derechos Humanos y la Justicia Administrativa publicó un informe en 2000 que halló "evidencias contundentes de violaciones de derechos humanos provocadas por las actividades mineras, que no eran esporádicas, sino que seguían una pauta bien establecida que es común a casi todas las comunidades mineras". Entre 1990 y 1998, más de 30.000 personas del distrito de Tarkwa fueron desplazadas por operaciones mineras. "Nuestra gente ha sufrido palizas, encarcelamientos y asesinatos por defender nuestros derechos comunitarios contra las multinacionales mineras", manifestó Daniel Owusu-Koranteng, un activista minero de Tarkwa. Una investigación de un colectivo comunitario de Ghana, WACAM (Asociación Wassa de Comunidades Afectadas por la Minería), halló pruebas de que entre 1994 y 1997 el personal de seguridad de AGC (Ashanti Goldfields Comany), actuando en connivencia con la policía y el ejército ghaneses, había asesinado a tres mineros artesanales. En un incidente de enero de 1997, 16 mineros artesanales fueron brutalmente agredidos por los agentes de seguridad de AGC y otros han sido atacados por perros guardianes de la compañía.

«Sudán es uno de los últimos países africanos que tiene un potencial significativo de oro y no ha sido objeto de intensa exploración sistemática en la era moderna»

Niños de todas las edades trabajan en las minas de oro africanas

¿Cuáles son los principales países productores de oro en África?

Principalmente Sudáfrica (con una media de 300 toneladas en los últimos años), Ghana (más de 75 toneladas), Malí (50 toneladas), Tanzania (ídem), Guinea y Zimbabue (de 10 a 20 toneladas según los años), la República democrática del Congo… en total más de 34 países africanos producen oro, llegando a una producción global de más de 600 toneladas al año, es decir, la cuarta parte de la producción anual de todo el mundo.

¿Qué problemas sociales y medioambientales causa la extracción del oro?

El libro parte del ejemplo de las comunidades de Sadiola, al suroeste de Malí, que desde hace diez años denuncian la contaminación espantosa causada por la extracción industrial del oro por las multinacionales. Vertidos de aguas contaminadas, intoxicaciones por cianuro, normas de seguridad mal aplicadas, desplazamiento masivo de las poblaciones locales… Las mismas devastaciones sociales y medioambientales se denuncian desde hace tiempo, tanto en Ghana como en Tanzania, especialmente por la «Organización de la sociedad civil africana», una coalición de veintinueve ONG que representa a quince países en los que se trabaja en el sector de la extracción minera o afectados por sus repercusiones. ¿Quién va a pagar la factura social y medioambiental vinculada a la explotación industrial del oro? Ciertamente no las multinacionales de extracción, que pretenden librarse del coste vinculado a la rehabilitación de los lugares. La suma de las degradaciones ecológicas y los ataques a la salud causados por la explotación de las minas de oro a cielo abierto -que son las más contaminantes- va a arruinar las regiones productoras para las generaciones futuras. Un informe estadounidense ya apunta la cifra de 55.000 millones de dólares para reparar los daños.

Hay que señalar que desde los años noventa, con el fin de la Guerra Fría y la liberalización de las economías africanas bajo las prescripciones del Banco Mundial y otros planes de ajustes estructurales del Fondo Monetario Internacional, el sector estalló literalmente.

Más del 80% de las zonas auríferas del oeste y el centro de África de gran envergadura están actualmente en manos de un puñado de multinacionales que pretenden haber descubierto los yacimientos, mientras que casi todos ya eran conocidos por los buscadores locales de oro desde hacía mucho tiempo.

Para paliar esta carnicería, el Gobierno de Kinshasa obligó, en septiembre de 2010, a todas las compañías mineras de oro que operaban al este del país a cesar su actividad. La medida, de la que estuvo exenta la canadiense Banro, tan solo duró seis meses (algunas analistas aseguran que el veto fue ideado para beneficiar a la propia empresa norteamericana).

Las cifras de contaminacion eran pavorosas: solo los acuíferos de esta localidad del sur ghanés contaban con unos niveles de hierro y manganeso 38 veces superiores al máximo legal.

Trabajadores drenan agua contaminada cerca de la mina de oro de Zijin

El papel de china

Los mineros ilegales son difícilmente el único problema que involucra a China en África.

En Ghana, seis grandes empresas chinas explotan el oro. En otros países africanos, hay más empresas estatales chinas que trabajan en campos petroleros, construcciones y otras iniciativas empresariales.

Estas grandes empresas han sido acusadas de abusar de los derechos laborales y de causar daños ambientales.

Empresas chinas e individuos, sean legales o ilegales, no están intencionalmente haciendo esto a los países africanos, sino que han estado haciendo esto en China por varias décadas. En realidad, no conocen otra forma de hacerlo.

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