Promoción 1987

25 º Aniversario

5° Orientación Docente

Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, Pudo subir al alto cielo.

A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá  arriba, la vida humana. Y dijo que somos Un mar de fueguitos.

- El mundo es eso -reveló- Un montón de gente, un mar de fueguitos.

Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera el viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende.  Eduardo Galeano, El Mundo.


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