Somalia


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Somalia -  Su descolonización

Durante la Edad Media, las relaciones con el vecino reino de Etiopía se volvieron tirantes. En el s. XVI, Portugal, en su política de expansión, explora la costaSomalí. Desde 1875, Gran Bretaña, Francia e Italia, presionan el territorio Somalí paraejercer de potencia colonizadora, mientras que el emperador de Etiopía, pretendeinvadir el país.Durante la década de 1880 al 1890, Italia conquistó territorios en la costa Somalí deBenadir que se constituyen en colonia en 1905 .A pesar de la resistencia a la ocupación occidental organizada por Mohamed Hassan,Italia dirigida por Mussolini, ocupa una basta región, que comprendería Eritrea,Somalia y Etiopía, hasta el N. de Kenia.En agosto de 1940 , cerca de 40.000 italianos invadieron la Somalia Británica, -Somaliland- bajo el mando del general Glugielmo Nasis. Al final, las fuerzas Italianasvencen a los Británicos. Los soldados británicos fueron evacuados a Adén. Italia seanexiona Somaliland, o Somalia del Norte.En 1949, la (ONU) da a Italia como protectorado Somalia, mientras que un año antes,la región de Ogaden se le dio a Etiopía.En 1959, Somalia se convirtió en independiente. El Estado somalí es una fusión de lascolonias italianas (Somalia) del Sur y del Norte Británica o Somaliland. Por otra parte,Francia se había atribuido en 1862 de la futura república de Yibuti, que se convirtió enEstado soberano e independiente en 1977.De 1960 a 1969, bajo la presidencia de Abdullah Osman Daar entonces , Somaliaestá tratando de establecer un gobierno democrático. Hay una lucha de clanes interna,como también entre el norte y el sur del país. Las tensas relaciones con los países vecinos producen durante estos años períodos de inestabilidad.
El 1 de julio de 1960 las Naciones Unidas aprobaron la independencia de Somalia, que se fusionó con el antiguo protectorado británico de Somalia, que ya había conseguido su independencia el 26 de junio. El primer presidente del país fue Aden Abdullah Osman Daar, elegido en 1960 y que resultó derrotado en 1967 en favor del antiguo primer ministro Abdi Rashid Alí Shermarke. El 15 de octubre de 1969, Shermarke fue asesinado y días después el general de división Muhammad Siad Barre se hizo con el poder, presidiendo una Junta Militar. En 1970 Barre emprendió una serie de reformas de carácter socialista en el país y en los años siguientes nacionalizó la mayor parte de la moderna infraestructura económica de Somalia. Las sequías padecidas en 1974 y 1975 llevaron la hambruna a casi todo el país.A mediados de 1977, la etnia somalí que habitaba en la región etíope de Ogadén, fronteriza entre ambos países, inició un enfrentamiento en demanda de su autodeterminación. Los rebeldes, que contaban con ayuda militar de Somalia, habían ocupado a finales de 1977 casi todo el territorio de Ogadén. Etiopía, que contaba con la ayuda de Cuba y la Unión Soviética, después de que Estados Unidos (su anterior aliado) le retirara su apoyo, derrotó severamente a las tropas somalíes y se hizo con el control de la región a comienzos de 1978. Al mismo tiempo, Etiopía prestaba ayuda a movimientos disidentes somalíes con base principalmente en el norte, desde donde lanzaban sus ataques. Los enfrentamientos que tuvieron lugar en la región de Ogadén dieron lugar a que una ola de refugiados (estimada en casi dos millones) se desplazara en 1981 a Somalia.Estados Unidos proporcionó ayuda militar y humanitaria a cambio del uso de las instalaciones navales de Berbera, que había sido una base militar soviética. Las luchas entre Somalia y Etiopía continuaron de manera esporádica hasta que en 1988 firmaron un tratado de paz.No obstante, el disidente Movimiento Nacional Somalí continuó su enfrentamiento militar contra el gobierno de Barre y consiguió ocupar algunas regiones del norte. A finales de la década de 1980 surgieron nuevos movimientos de oposición, que contaban con el apoyo de diferentes grupos tribales, lo que agravó el conflicto civil y obligó a Barre a abandonar la capital en enero de 1991.En los 23 meses siguientes al derrocamiento de Barre, alrededor de 50.000 personas resultaron muertas en los enfrentamientos entre distintas facciones y otros 300.000 murieron a causa de la hambruna debido a la imposibilidad de distribuir alimentos en un territorio devastado por la guerra. En diciembre de 1992 fuerzas de pacificación de la ONU al mando de los marines de Estados Unidos fueron enviadas con objeto de restaurar el orden, al tiempo que las organizaciones internacionales llevaban a cabo un plan de ayuda humanitaria. Sin embargo, el recrudecimiento del conflicto deterioraba cada vez más al país y los cascos azules terminaron involucrados en elMohammed Siad Barreenfrentamiento. Algunos de ellos, al igual que cientos de somalíes, fallecieron, y las críticas internacionales sobre el modo en que se efectuaron las operaciones provocaron la retirada de las fuerzas de la ONU en 1994 dejando el país en manos de distintos “señores de la guerra”

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Su situación en la actualidad

En el siglo XIX y tras varias décadas de ocupación por parte de los sultanatos árabes, los británicos, franceses e italianos- inmersos en la carrera por la colonización- establecieron sedes en la región. La parte ocupada por los italianos- la Gran Somalia- era la tierra que unía a todos los somalíes. Durante la Segunda Guerra Mundial este territorio fue ocupado por tropas británicas, administrándolo hasta noviembre de 1941, cuando pasó a ser un territorio del Consejo de Administración Fiduciaria de las Naciones Unidas bajo administración italiana.

La actual Somalia surgió el 1 de julio de 1960 a partir de la unión de los territorios británicos (Protectorado de Somaliland Británica) e italianos (Somalia italiana, hasta entonces parte del África Oriental Italiana). La entonces denominada Somalilandia Francesa conseguiría la independencia por separado, convirtiéndose en el actual Djibouti.

Desde 1960 el país estuvo liderado por la Liga de la Juventud Somalí, hasta que en 1969 el asesinato de su líder y un golpe militar inauguraron la historia de la autocracia somalí, colocando como presidente a Mohamed Siad Barre. Durante esta época, en el contexto de la Guerra Fría, el régimen recibió el apoyo directo de Moscú hasta que los propios soviéticos, en un giro inesperado, pasaron a prestar su apoyo a los enemigos etíopes. Somalia optó entonces por buscar ayuda en el bloque occidental.

La pésima situación económica durante estas décadas hizo crecer la oposición armada en el país, sobre todo en la parte norte. Así, ya 1991 (tras la caída de Barre), los enfrentamientos entre clanes tradicionales, protagonistas de la organización pre-colonial del país, terminaron por configurar dos bandos opuestos. Estalló entonces una guerra civil que ya no hallaría solución hasta hoy.

Con el país sumido en la guerra civil y una fuerte sequía, Estados Unidos (EE UU) envió tropas en 1992 para asistir en el reparto de alimentos y socorrer a una población que pasaba por una terrible hambruna; pero también para proteger a los barcos petroleros y de mercancías hacia el mercado estadounidense, en su tránsito por aguas jurisdiccionales somalíes. El Congreso Unido Somalí (CUS), una de las principales organizaciones políticas y paramilitares del país, en aquel momento dominante en el sur y con el control de la capital, se opuso a esta intervención y provocó la interrupción de la ayuda extranjera. Al año siguiente la ONU envió una misión (ONUSOM), que se retiró en 1995 sin haber conseguido ni el restablecimiento de la autoridad nacional, ni la paz en el país.

Tras un largo periodo de enfrentamientos sin visos de pacificación, y a raíz de la Conferencia de Paz celebrada en Djibouti se formó en el año 2000 el llamado Gobierno Nacional de Transición de Somalia. Una entidad, instalada en la capital (Mogadiscio) que, aunque contaba con el respaldo de Naciones Unidas, la Unión Europea y la Liga Árabe- fue rechazada por diversos “señores de la guerra” somalíes. En medio de permanentes enfrentamientos, finalmente, y fruto de los acuerdos alcanzados en la Conferencia de Nairobi celebrados en 2004 (Carta Federal Transitoria), el poder político somalí se estructuró en varias Instituciones Federales Transitorias: un Presidente, un Consejo de Ministros o Gobierno Federal Transitorio (GFT)- integrado por el Presidente de la Republica, el Primer Ministro y otros ministros federales- y un Parlamento Federal Transitorio- compuesto por 450 diputados federales que representan los principales clanes del país. En febrero de 2006, el parlamento se reunió por primera vez en suelo somalí, en la ciudad de Baidoa.

Sin embargo, tampoco estos acuerdos lograron pacificar el país. En 2006 la conocida como “Segunda Batalla de Mogadiscio” inició otra oleada de brutal violencia. En junio la Unión de Tribunales Islámicos (UTI) tomó el control de Mogadiscio. Unos meses más tarde, el gobierno provisional recibió el apoyo militar efectivo de Etiopia, lo que llevó a la UTI, que mantenía el control del sur del territorio somalí, a declararle la guerra.

Posteriormente, a lo largo de 2007, la mayor parte de los territorios controlados por la UTI pasaron progresivamente a manos del GFT, de forma que tan solo Somaliland y, en menor medida el Estado “autónomo” de Putland, quedaron aparte. Un pacto con el GFT, en octubre de 2008, para ampliar el Parlamento y constituir un gobierno de unidad llevó en enero de 2009 a la elección del tercer presidente de GFT, Sharif Sheid Ahmed.

Desde entonces y hasta hoy el país ha seguido atrapado en una constante guerra civil por el control de los territorios entre los principales grupos del país. Esto ha afectado negativamente a la población, cuya situación se ha visto crecientemente agravada, sin que el reciente abandono de la capital por parte de la milicia Al Shabab permita suponer que la paz está más cerca.

A lo dicho hay que añadir que, desde julio de 2011, la población somalí sufre los efectos de la peor crisis alimentaria de los últimos veinte años. Aunque en primera instancia podría entenderse que esa situación es debida a la grave sequía que afecta también a zonas fronterizas de Kenia y Etiopía- es necesario entender que hay otros factores explicativos.

En síntesis, la gran diferencia entre Somalia y el resto de los países del este africano, igualmente afectados por esta sequía, viene dada por la permanencia del estado de guerra. Como se ha explicado anteriormente, desde hace veinte años los somalíes viven sumidos en un clima de violencia de unos contra otros, sin una autoridad central estable y con capacidad para atender a la satisfacción de las necesidades básicas de la población y a su seguridad. La piratería, que recibe un tratamiento mediático desproporcionado, es solo una de las consecuencias de esta anarquía, que oculta una realidad mucho más compleja. Otra consecuencia negativa ha sido el aumento del radicalismo islámico, de tal modo que lo que comenzó como una lucha entre clanes se ha convertido en los últimos años en una guerra entre los líderes de estos clanes, por un lado, y aquellos que demandan la aplicación de la sharia en el gobierno del país, por otro.

EE UU, como uno de los principales instrumentos de ayuda en el país y de apoyo del GFT, es un actor clave en la gestión y posible resolución de la catástrofe humanitaria somalí. En 2008 incorporó a Al Shabab a la lista de organizaciones terroristas internacionales, de tal forma que cualquier tipo de ayuda recibida en territorios controlados por esa organización pasaba a convertirse en un delito. En 2009, y como consecuencia de lo anterior, Washington retiró 50 millones de dólares de ayuda alimentaria destinada al territorio sur de Somalia, principal feudo de Al Shabab.

Por su parte, también Al Shabab es responsable directo de la catástrofe humanitaria que se vive actualmente. Además de los efectos negativos de su estrategia violenta, interesa mencionar su actitud con los donantes internacionales que han tratado de paliar la grave situación del país. Así, como respuesta al castigo impuesto por Washington, ya desde 2010 Al Shabab bloqueó la ayuda alimentaria que proporcionaba el Programa Mundial de Alimentos, aduciendo que ese tipo de ayudas generaba dependencias para la población, acusando a sus trabajadores de corruptos y vinculando este Fondo de Naciones Unidas con la política estadounidense.

Como consecuencia, la población del sur del país- una de las más castigadas del planeta- llevan varios años sin ningún tipo de ayuda. Unas ayudas no solo hubieran aliviado el hambre sino que hubieran permitido crear redes efectivas de distribución en una situación de emergencia humanitaria como la que hoy se vive. En definitiva, ambos elementos combinados (la guerra y el hambre) y una sequía inesperada en el país, han obligado a la población a abandonar sus hogares y emprender el camino hacia los campos de refugiados más próximos, en las fronteras del país.

El ahora mayor campo de refugiados del mundo, Daddab, se ha visto invadido por cientos de miles de somalíes que huyen del hambre y de la violencia. Naciones Unidas ha mostrado su preocupación al entender que el flujo de población- estimada en junio en más de 1.000 personas al día- ha sobrepasado la capacidad del campo para atender mínimamente sus necesidades. Creado inicialmente para asistir a 90.000 personas, ya alberga actualmente a 440.000 y, según informes de Médicos Sin Fronteras, se espera que a finales de año supere las 450.000.

¿Y ahora qué? Miles de somalíes siguen huyendo de unas condiciones de vida desesperadas marcadas por la guerra, la sequía y el hambre. Sus líderes no se ponen de acuerdo sobre soluciones concretas y la comunidad internacional no muestra una firme voluntad por implicarse en el remedio de sus problemas. ¿Veremos llegar el fin de la guerra en Somalia? ¿Habrá un momento en el que las agencias internacionales coordinarán sus esfuerzos para que la ayuda llegue a aquellos que realmente lo necesitan? ¿Habrá un día en que las decisiones políticas no condicionen la vida hasta la muerte? La respuesta a estas preguntas, a día de hoy, todavía no está clara.

Somalia: situación actual según la ONU

La Oficina de la ONU para Asuntos Humanitarios (OCHA) informó hoy que casi cuatro millones de personas en Somalia precisarán asistencia humanitaria en 2013.

OCHA indicó que el año que viene se necesitarán 1.300 millones de dólares para financiar los programas de ayuda en ese país africano.

Si bien la situación humanitaria todavía es crítica, el mejoramiento del panorama político y de la seguridad son una oportunidad para romper el ciclo de veinte años de crisis continuas provocadas por los conflictos y las sequías, señaló el portavoz de OCHA, Jens Laerke.

“El hecho de que estemos lanzando este llamamiento hoy desde Mogadishu es un símbolo de nuestra esperanza de que mejore la situación de la seguridad y de que creemos que podemos implementar este programa en los próximos tres años”, dijo el portavoz.

Somalia ha sufrido una de las crisis humanitarias más prolongadas del mundo como resultado de la guerra civil, el hambre y las sequías. Más de un millón de somalíes ha debido desplazarse y otro millón de personas vive refugiado en otros países.

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    Niños de SomaliaDescubriendo los Derechos del Niño en Somalia

    La República Federal de Somalia es un país situado en el Cuerno de África. La pobreza e inestabilidad que caracterizan a este país dificultan el crecimiento y la educación de los niños somalíes. No se respetan los derechos del niño, ya que el gobierno somalí no ha ratificado la Convención sobre los Derechos del Niño.

    Índice de Cumplimiento de los Derechos del Niño:

    Población : 10,25 millones
    Pob. de 0 à 14 años : 44,4 %

    Esperanza de vida: 51 años
    Mortalidad en menores de 5 años: 180 ‰

    1. Situación de los niñosPrincipales problemas que afectan a los niños en Somalia:

    Pobreza
    De acuerdo con las estadísticas, el 60 % de la población somalí vive por debajo del umbral de pobreza, es decir, con menos de dos dólares al día. Somalia es uno de los países más pobres del mundo.

    Uno de cada dos niños somalíes se ve obligado a trabajar para satisfacer sus necesidades y las de su familia. En Somalia, el trabajo infantil suele consistir en la realización de las tareas del hogar y en la ayuda en la empresa familiar (relacionada con la agricultura, por ejemplo).

    Desnutrición
    Alrededor de un 40 % de los niños sufre desnutrición en Somalia: el 33 % de ellos solo come una vez al día. La agricultura es la actividad principal del país, pero las continuas inundaciones y sequías, además de la guerra, obstaculizan la obtención de la producción agrícola suficiente. Gracias a la ayuda humanitaria, la población somalí no se ha hundido en la hambruna.

    Por otro lado, casi un tercio de los recién nacidos tiene un peso inferior al normal debido, en numerosas ocasiones, a la falta de prevención y de información de las madres. En este país solo el 9 % de los bebés se alimenta exclusivamente de leche materna. Por ello, se organizan campañas a favor de la lactancia materna cuyo objetivo es reducir los casos de desnutrición y mortalidad infantil a través de la sensibilización de las futuras madres somalíes. La leche materna aporta a los recién nacidos una serie de sustancias nutritivas que le protegen de enfermedades mortales como la neumonía.

    Acceso al agua potable
    Somalia es un país especialmente cálido y árido: debido a este clima poco acogedor, el acceso al agua es primordial. Sin embargo, la lluvia no es suficiente ni en el norte ni en el sur. La escasez de agua está, por lo tanto, a la orden del día. Muchos niños pasan gran parte del día buscando agua y portando grandes cargas desde lugares que se encuentran a varios kilómetros a pie de sus casas.

    Las condiciones de insalubridad de esta agua son causa a menudo de casos de diarrea y otras epidemias. Cada año, la deshidratación provoca numerosas muertes entre la población somalí.

    Acceso a la atención sanitaria
    El número de casos de mortalidad infantil es especialmente elevado en Somalia, donde mueren 180 de cada mil recién nacidos. Las principales causas de mortalidad entre los niños somalíes son la deshidratación y enfermedades como la diarrea, la malaria y la neumonía (u otras enfermedades respiratorias). Además, cada año tienen lugar varias epidemias de cólera. Para reducir la mortalidad, resulta indispensable la mejora del acceso al agua potable, así como de la nutrición y de la higiene de la población.

    Por otro lado, se debe facilitar el acceso a la atención sanitaria. En Somalia existen muy pocos hospitales y la mayoría carece de un personal cualificado y del equipamiento técnico necesario. Desde hace algunos años se llevan a cabo campañas de vacunación masiva, principalmente contra la poliomielitis, que han conseguido salvar muchas vidas.

    Conflictos armados y niños refugiados
    Un conflicto civil especialmente violento que causa la muerte de numerosos niños somalíes asola el país de Somalia desde hace varios años. En Mogadiscio, la capital del país, todavía tienen lugar a diario ataques armados y atentados. Los hospitales de la capital están ocupados en su gran mayoría por niños víctimas de disparos y explosión de minas.

    Debido a este conflicto, miles de familias somalíes han huido de la guerra. Aproximadamente 1,4 millones de personas se han desplazado al interior del país, y 600 000 han buscado refugio en Kenia y Yemen. Estos refugiados viven junto a sus hijos en campamentos en condiciones precarias.

    Niños soldados
    En la actualidad, se calcula que entre 2000 y 3000 niños (en ocasiones de apenas nueve años) se encuentran alistados en las fuerzas armadas de Somalia. De acuerdo con UNICEF, esta situación tiende incluso a empeorar, ya que las milicias han transformado las escuelas en centros de reclutamiento, obligando así a los profesores a convertir a sus alumnos en pequeños soldados. Algunos padres, por miedo a que obliguen a sus hijos a alistarse, prefieren incluso separarse de ellos y enviarlos a campos de refugiados en la frontera.

    Educación
    En Somalia, aproximadamente tres cuartos de la población infantil no está escolarizada. En cuanto a los adultos, solo una persona de cada cuatro sabe leer y escribir. Desde el inicio de la guerra civil, en 1991, se han destruido muchas escuelas. En la actualidad, las escuelas se concentran en las áreas urbanas, lo que impide la asistencia de un gran número de niños que viven en zonas rurales. Además, la mayoría de las familias no puede pagar el material escolar.

    Las posibilidades de acceder a la educación son aún más reducidas en el caso de las mujeres: se calcula que solo un tercio de los alumnos de las escuelas son niñas. Muchas de ellas abandonan la escuela cuando tienen su primera menstruación o cuando se casan, lo que suele ocurrir antes de los 15 años.

    Mutilación genital femenina
    Más de un 90% de las niñas somalíes sufre, todavía hoy, la circuncisión más dolorosa que existe: la infibulación (los genitales son totalmente extirpados a excepción de un orificio minúsculo que les permite orinar). Las niñas sufren esta mutilación entre los cuatro y los doce años. Se realiza sin anestesia, a menudo con una cuchilla de afeitar o cuchillo sin esterilizar. Aproximadamente una de cada diez muere por hemorragia o infección debido a esta operación.

    En Somalia no existe ninguna ley de ámbito nacional que prohíba estas prácticas que, sin embargo, son muy perjudiciales para la salud de las niñas. La mayoría de ellas no se atreve a rechazar esta práctica debido a la presión social y a la falta de educación.

    Matrimonio infantil
    Entre los años 2000 y 2009, el 45 % de las niñas entrevistadas afirmó que se había casado con menos de 18 años. Los matrimonios concertados, a menudo sin la opinión de la pareja, son también muy comunes. Algunas niñas escapan de sus familias para evitar este destino, lo que está muy mal considerado por parte de la sociedad somalí.

opinión personal :

Por más que no hablemos de Latinoamérica, este tema habla de la triste realidad sobre gente ambiciosa que lamentablemente llega al gobierno de un país riendose del pueblo, y que como dice la frase  

Solo cuando se haya
secado el último río,
talado el último árbol
y matado el último pez,
el hombre se dará cuenta
QUE NO PUEDE COMERSE EL DINERO"

Mientras tanto nosotros tenemos que abrir cada día más  la cabeza y dejar de creer, dejar de consumir los medios de comunicación que solo tapan y mienten sobre situaciones como esta y que no es la única,hay muchos más  países que están en estas situaciones y teniendo la posibilidad de poder saber mas del tema gracias a la evolución de la tecnología hay que dejar de hacer vista gorda a este tema, no pueden seguir sufriendo estas personas,que como todos nosotros deberían de gozar los derechos fundamentales de un ser humano!

unión, fuerza y revolución!

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2 years ago
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no se evidencia selección, faltan las fuentes consultadas. No hay un mínimo de organización textual, sólo se copio y pegó de algunas páginas. no hay apropiación. Falta fuente de las imágenes. EL tema musical, y se advierte, no corresponde al tema elegido.
La opinión personal presentada es pertinente.