Solidaridad a las manos

Todas las mañanas, cerca de las 8, las puertas del hogar se abren para recibir con un té caliente a los más necesitados. Mayoritariamente Ancianos, también adultos y niños van ingresando y esperan en la sala principal, ríen, se envuelven en recuerdos, conversan entre sí acerca de qué harán para superar ese día y el día anterior, pensando en una oportunidad de progresar. "Soy feliz, lo mejor es despertar con una sonrisa y pensando en que se puede" comentaba sonriendo juan de 59 años. Hace un año y medio la encargada de abrir las puertas es Telma Báez (30), como residente del barrio aclara que nunca tuvo idea de que existía la fundación, se acercó, preguntó y allí se quedo. Lo más importante que observa en el hogar es la búsqueda de compañía entre los ancianos, quienes más allá de la comida se encaminan en esa búsqueda, la de un oído, la de otra persona dispuesta a escucharlos y compartir temas en común. "las personas, entre ellas Daniel, que decidieron juntarse y crear esto para la comunidad hicieron un buen trabajo"

En una de las habitaciones, un escritorio en el cual se encuentran elementos personales, una foto familiar, lápices y hojas apiladas, se encuentra Gabriela Garro (43) quien hace diez año realiza trabajos solidario en la asociación. Psicopedagoga y amiga de Luna estuvo a cargo de algunos programas como cursos de capacitación para jóvenes y alimentos a la comunidad. - "siempre hay alguien en una situación precaria y saber que hay personas como Daniel con la voluntad de ayudarlas es un mérito enorme, más aún ser parte de esto- relataba con entusiasmo Gabriela.

Comment Stream