GENEROSIDAD NO SIEMPRE ES CARIDAD

La generosidad de dar, lleva de la mano la generosidad de recibir, de aceptar la ayuda de otros, en la forma que sea

La generosidad no es más que un sinónimo de una forma de caridad, de auténtico amor al próximo. La generosidad nos permite dar a los demás lo que tenemos y ellos necesitan, o bien buscarlo, conseguirlo y entregárselo, directamente o también por medio de terceros.

"Dad y se os dará", nos dice el Evangelio, y ello incluye el dar al otro la oportunidad de ser generoso con nosotros, no negarle su buena intención, su generosidad, su cristiana caridad en el más amplio sentido, la responsabilidad que siente familiar o socialmente.

No dejemos que la soberbia, el orgullo, o la distorsión del concepto generosidad se interponga entre nosotros y quienes quieren, con la mejor intención del mundo, la caridad, ayudarnos en alguna necesidad nuestra. Cambiemos el "no gracias, a ti te hace falta, no puedo aceptarlo…" y otras versiones de lo mismo, por "sí, gracias, te lo agradezco mucho, que Dios te dé más".

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