Educación y Democracia
(1983-1993)

Alumna: Marillet María Solange

Profesora: Pollier Karina

Curso: Tercero

Ciclo Lectivo: 2014

SITUACIÓN DE LA EDUCACIÓN EN VISPERA DE LA VUELTA A LA DEMOCRACIA

Los tres flagelos que asediaron a la educación a partir del golpe militar que derrocó a Isabel Perón, en 1976, fueron:

- La represión dictatorial

-El desastre económico-social

-la política neoliberal.

Nota: El autoritarismo de estado y el conservadurismo antiestatista oligárquico se confunden en este período con el amanecer del neoliberalismo,  donde se hizo hincapié en el estrechamiento del estado, la privatización de la función pública, el deterioro del empleo público, el desmantelamiento de la industria nacional y la destrucción de la producción cultural propia.

Estos factores sumados produjeron, en cien años de educación pública en la Argentina:

- La expulsión a los nuevos pobres del sistema educativo.

- Aumento de los problemas académicos, como la deserción escolar y la repitencia.

- La reaparición del analfabetismo, un problema ya casi inexistente en el país.

- El aumento de la delincuencia infanto-juvenil que acompaño otro nuevo problema, el de los centenares de los chicos de la calle.

- Descentralización escolar, que llevó a la transferencia de los establecimientos primarios a las provincias y municipalidades sin los fondos necesarios para su mantenimiento. Lo que se pretendió fue romper el eje del sistema de educación pública para acelerar la privatización.

- El fracaso en dar una orientación más tecnocrático-industrialista a los programas educativos. El ministerio quedó en una posición ridícula, dada la desindustrialización de la cual el país había sido objeto, y la insistencia con la cual las fuerzas dominantes defendían el liberalismo económico.

-  La diversidad formal de planes de estudio combinado con una tendencia a la homogeneidad del contenido de dichos planes tendió a dificultar la atención a la múltiples situaciones socioeconómicas y de necesidades personales de los estudiantes. Predominaba un patrón rígido y lógico-formal, correspondiente a un plan de un bachillerato humanístico convencional al que se le agregaban o quitaban algunas horas o asignaturas.

La dictadura consideró la educación como un campo que había sido especialmente apto para el florecimiento de la “subversión”. Por esta razón, se debió desplegar la contrainsurgencia en la comunidad educativa para detener “la agresión total” del marxismo que se apoyaba en los docentes.

Juan Llerena Amadeo, militante de la derecha católica, entendió que el rol del estado debía ser subsidiario de la Iglesia y la familia como agentes de educación.

PLATAFORMAS ELECTORALES CON VISTAS A LAS ELECCIONES (1983), EN ASUNTOS DE EDUCACIÓN:

Unión Cívica Radical (UCR):

  • Rechazo de la subordinación de la educación a la economía monetaria.
  • Educación vinculada a las prioridades nacionales.
  • Democratización del sistema educativo, siendo el Estado el responsable de garantizar la educación pública.
  • Necesidad de una Ley federal de educación.
  • Inclusión de los establecimientos privados en el control de la calidad del sistema realizado por el Estado, sin poner en cuestión los subsidios a la enseñanza particular.
  • Priorizar la educación de los analfabetos y de los adultos en general, así como mejorar la calidad de la enseñanza, reestructurar la educación técnica y resolver los problemas asistenciales vinculados con la educación.

CAMPAÑA PRESIDENCIAL DE RAUL ALFONSIN

Partido Justicialista:

  • Discusión del proyecto nacional en el cual se encuadraría la propuesta educativa, haciendo hincapié en el avance hacia la liberación nacional, en oposición a la construcción de la democracia. La tendencia del peronismo "renovadora" subordinó el lema Democracia versus autoritarismo a Liberación versus dependencia. El sector "ortodoxo" se opuso a la discusión del tema de la democracia, término que seguía asimilando a las concepciones liberales y extrajerizantes.
  • Enfrentamiento en el peronismo: existencia de una posición que daba prioridad a la vinculación de la educación con la justicia social en un marco de democracia y de defensa de los intereses nacionales,  con quienes hacían hincapié en la subordinación de la educación a los valores trascendentes: la cultura hispánica y la lucha contra la penetración antinacional anglosajona. Para los renovadores, la educación debía servir para la formación de la conciencia nacional y latinoamericana y vincularse con el trabajo. La derecha del peronismo, fuertemente influenciada por el nacionalismo católico, se opuso a considerar la educación desde el ángulo de lo social y prefirió hacerlo desde una pedagogía espiritualista.

La plataforma del Partido Justicialista reflejó el débil acuerdo entre ambas posiciones. Junto a una idea espiritualista y trascendentalista, se propuso que el Estado garantizara la obligatoriedad y gratuidad de la enseñanza, pero sin resolver si tendría un papel hegemónico o subsidiario; había sido excluido el tema de la democratización, la apertura de los centros de estudiantes y la reinstalación del gobierno universitario representativo de los claustros y solamente se mencionó la orientación de la educación hacia el trabajo.

Partido Intransigente:

  • Prioridad al Estado y  la subsidiariedad  de la educación privada.
  • Necesidad de garantizar una educación igualitaria para todos los habitantes del país.
  • Democratización de la gestión educativa, la descentratización de las decisiones y la sanción de una ley Federal de Educación.
  • La Democracia Cristiana: propició la incorporación de tres grandes principios a la política educativa: desburocratización de la educación, desalineación y desmitificación del acto educativo, considerando al educador un trabajador.

El partido comunista:

  • Papel preponderante del Estado por ser el único garante del derecho de educación.
  • Supresión de  los aranceles, otorgando becas a los trabajadores e implementando franquicias para el estudiantado en el transporte.

El Partido Socialista Popular y la Confederación Socialista Argentina:

  • El Estado como rector en materia de educación, así como de las premisas democratizadoras de los demás partidos.

El Movimiento de Integración y Desarrollo:

  • Libertad de enseñanza.
  • Vinculación de la educación con el desarrollo económico.

Poco después de asumir la presidencia de la Nación, Alfonsín convocó al conjunto de fuerzas políticas y sociales para que debatieran el tema de la educación nacional. Elevó al Congreso un proyecto de ley por el cual se conmemoraría el centenario de la ley 1420 con un congreso pedagógico nacional. La convocatoria contó con el apoyo de los partidos políticos y de las principales instituciones democráticas, de los gremios docentes y estudiantiles y de las iglesias. Durante tres años se realizaron actos, debates públicos, asambleas multitudinarias y distritales, y hubo toda clase de presiones sobre el gobierno. La Iglesia Católica participó organizadamente disputando a los sectores laicistas cada espacio. Pudo notarse la fuerza que había cobrado en ella los más reaccionarios por la presencia de personajes de la dictadura como Juan Llerena Amadeo entre los delegados del sector privado confesional. También se percibió la inorganicidad de los grupos democráticos y la profunda fractura que dividía al peronismo.

Pese a esa situación, la sociedad se pronunció en el congreso por una educación democrática. Las conclusiones actualizaron el marco ideológico liberal laicista y reformista, insistiendo en la participación y la democratización de la educación.

Casi como un reflejo de las administraciones de Yrigoyen e Illia, la política educativa del gobierno de Raúl Alfonsín desplegó el progresismo sobre las fuerzas retrógradas y las intenciones modernizantes y participativas sobre el autoritarismo. Impulsado por la ola democrática que recorría a la sociedad, fue el gobierno radical quien Terminó con:

- El control policial a estudiantes y a docentes.

-Con los currícula dictatoriales.

- Con las restricciones al ingreso a la enseñanza media y a las universidades.

-Con el levantamiento del decreto De la Torre, que reaparecía cada tanto desde la década del 30 para prohibir la existencia de centros de estudiantes en los colegios secundarios.

Este gobierno además logró:

-Renovar los planes de estudio en algunas provincias (tendencia a mantener un ciclo común de formación general de 3 años y un ciclo superior especializado).

Nota: Entre 1984 y 1992, 16 autoridades educativas avanzaron en procesos de cambio de planes y programas vigentes: Buenos Aires, Córdoba, Corrientes, Chubut, Entre Ríos, Jujuy, La Pampa, Mendoza, Misiones, Neuquén, Río Negro, Santa Fe, San Luis, Salta y Tucumán

-Respetar el derecho de huelga de los docentes.

-Restablecer  la autonomía universitaria, el gobierno de los claustros y la libertad de cátedra.

-Reinstalar el sistema de concursos.

A fines de 1980 se habían venido abajo las razones para impedir el avance de la democratización del gobierno escolar y se experimentaban alternativas innovadoras en algunas provincias. La más importante fue la de los consejos de gobierno escolares, constituida por docentes, padres, alumnos y cooperadoras, elegidos por votación directa de sus pares. La Ley 4182/88 de la provincia de Buenos Aires instaló Consejos de Escuela durante la gobernación del justicialista Antonio Cafiero. Llegando a funcionar 1800 consejos, que fueron profundamente movilizadores de capacidades y propuestas, al mismo tiempo que espacios de fuerte lucha política.


Nota:

El 2 de abril de 2009, Antonio Cafiero en ocasión del sepelio del ex presidente Raúl Ricardo Alfonsín, quien fuera su adversario político durante los años '80, pronunció un discurso donde afirmó:

"Yo tuve dos maestros en la vida, que me enseñaron todo lo que sé o mal sé. Uno se llamó Juan Domingo Perón, el otro Raúl Alfonsín. [...]. Un buen político solo es aquel que tiene sueños y Alfonsín tenía sueños, soñaba con la juventud y con otros partidos, [...], restaurar la democracia en la Argentina, hacer de la Unión Cívica Radical un partido fuerte y poderoso, transformarlo en una gran fuerza transformadora, soñaba en que el consenso y la reflexión habría de imperar alguna vez en la vida argentina, desplazando a los excesos demagógicos, o al desconocimiento que guían el accionar político. [...]. Nació con una misión a cumplir y no rehusó a cumplirla [...]. Alfonsín es de todos."

Inconvenientes que hicieron difícil la instauración de una reforma profunda con Alfonsín:

-Gobierno integrado por distintos sectores radicales junto con otros conservadores. Estos últimos dificultaron que el gobierno tuviera una política debidamente transformadora del sistema educativo nacional.

-Dificultad de solucionar la necesidad estratégica de los salarios docentes que había entrado en un proceso de deterioro. Los educadores llegaron a su mayor grado de organización gremial enfrentando al gobierno con un movimiento que tuvo enorme consenso y culminó con la marcha blanca en 1988.

- La relación del gobierno con la provincia, donde había ganado el peronismo, fue caótica. Como parte de ese enfrentamiento el gobierno nacional retuvo en varias oportunidades la entrega de los fondos de coparticipación federal, que incluía las partidas para educación. Las provincias peronistas se agruparon en el Consejo Federal de Educación, llevando  adelante una crítica a la política educativa del gobierno nacional y al tipo de descentralización educativa que se llevaba a cabo.

Esta indecisión de la administración radical para tomar medidas educativas de fondo, que incluía la demanda de los docentes, trajo como consecuencia el desaprovechamiento de una oportunidad histórica para la educación argentina. Los cambios se llevaron a cabo en forma precaria y no resistieron la debacle económica y política de 1988 y 1989. Un ejemplo de esto es la instalación de setenta y tres colegios secundarios que se crearon en 1987 en locales alquilados o prestados.

En 1989 educar fue una meta difícil de alcanzar, al comenzar el año se hallo el problema salarial docente,que  no se opuso al inicio del ciclo lectivo. El gobierno comenzó a reformar la enseñanza media con la participación de los docentes para discutir las cuestiones pedagógicas y laborales que los afectaban.

La deuda se convirtió en el detonante fundamental de la economía latinoamericana. El gobierno argentino seguía los dictados del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, aumentando su deuda externa que ocasionó la asfixia económica. El porcentaje de pobreza en 1989 llegó a un 47,6%.

Esta situación afectó gravemente las posibilidades de grandes sectores de invertir en la educación de sus hijos.

La hiperinflación, produjo la fractura del sistema escolar. Muchas familias no pudieron seguir mandando a sus hijos a estudiar, muchos chicos llegaban a la escuela con hambre. Por lo tanto se multiplicaron los comedores escolares, que se mantenían por el aporte de la comunidad y de la iglesia, siendo el Estado ausente de esta medida.

En este mismo período, se comenzó  a detectar fenómenos crecientes de segmentación educativa a partir de la existencia de circuitos educativos en este sistema. Dichos circuitos no respondían a la existencia de ámbitos diferentes de gestión (público o privado) si no a la conformación de trayectos entre escuelas primarias y secundarias de buena calidad y de mala calidad educativa. Siendo las primeras  demandadas por los sectores altos y medios de la sociedad mientras que las segundas para sostener la demanda de acceso de los sectores populares.

CAMPAÑA PRESIDENCIAL DE
CARLOS MENEM

VARIOS AÑOS ANTES,DE MODO PREMONITORIO, CARLOS MENEN, LE RECORDÓ A ESE AMIGO DE LA RIOJA: "ALGÚN DÍA VAMOS A ESTAR ALLÁ ADENTRO"

El 8 de julio de 1989, quien fuera el gobernador más joven de la Argentina durante la tercera presidencia de Perón juró como Presidente de la Nación. Lo  más importante de ese día fue que inauguró la segunda etapa de una democracia que se iba consolidando. Cuyos atributos le eran trasmitidos por un mandatario también elegido por el pueblo.

La política educativa de Menen viabilizó la constitución en la Argentina de una nueva corriente tecnocrática, que encontró sus raíces en las líneas educacionales del gobierno de Onganía y en el pensamiento antiestatista del liberalismo oligárquico de la segunda mitad del siglo XX. El neoliberalismo y la política educativa se constituyeron en un espacio de cumplimiento del Banco Mundial, que propugno:

- La descentralización de los sistemas escolares y su transferencia al sector privado,

-El desfinanciamiento de la educación pública del nivel medio y superior,

-La flexibilización de la contratación docente,

- la aplicación de programas focalizados a los sectores sociales que estaban en situaciones límites, desde el punto de vista social y de la seguridad.

CONVENCIÓN NACIONAL CONSTITUYENTE DE 1994: Peronistas y radicales, con el voto adverso del Frente Grande y los partidos socialistas, acordaron un nuevo texto, que habilitó al gobierno a distribuir la gratuidad en forma equitativa, es decir, eliminando el derecho universal a la enseñanza gratuita aunque elevando a nivel constitucional la autonomía universitaria. Además se agregó la palabra "autarquía", que funcionó como un arma de doble filo porque expresó tanto que las universidades quedaban habilitadas para administrar sus recursos, como que tenían que procurarlos por nuevos medios externos al presupuesto federal.

LEY FEDERAL DE EDUCACIÓN, dictada en 1994, se compone de:

-La preeminencia de la Iglesia Católica sobre otras organizaciones de la sociedad civil. Además de, principios tales como el carácter de bien social de la educación, la responsabilidad principal del Estado, la igualdad de oportunidades, la gratuidad, la garantía de no discriminación y de acceso- permanencia- egreso del sistema educativo de todos los habitantes, la equidad a través de la junta distribución de los servicios educacionales, los derechos culturales de las comunidades aborígenes, entre otros.

-La existencia de una nueva estructura con la transferencia de los establecimientos educativos a las provincias, sin tener en cuenta que  aquellas estaban económicamente quebradas. Esta aplicación empeoró la situación, pues provocó que muchas provincias "primarizaran" el tercer ciclo (7°, 8° y 9°).

- La educación no formal, la enseñanza de gestión privada, la gratuidad y asistencialidad; los derechos y deberes de los miembros de la comunidad educativa, el gobierno y la administración; la calidad de la educación y su evaluación y el financiamiento, títulos cruzados por la ambigüedad y apertura a los programas de evaluación de la calidad que perseguían una mayor eficacia de la inversión, en especial de los docentes.

- La clausura transitoria que estableció plazos perentorios para la aplicación de la reforma en las provincias. Si en 1992 se invirtió un 50% de PBI en educación, en 1995 fue de un 6%.

LA LEY DE EDUCACIÓN SUPERIOR (24.521/95): Incluye la educación universitarias y terciarias no universitaria. Establece la obligación del Estado de planificar, impartir y financiar educación superior, así como la aprobación y supervisión de las instituciones privadas del nivel. Esta ley asienta principios democráticos y científicos para la educación superior que no figuraban en ninguna anterior y que representó una superación destacable de las tradicionales posturas del peronismo referidas a la universidad. Especialmente desarrolla el concepto de la autonomía universitaria, inscrito en la Constitución de 1994. En esta ley hay además, elementos del administrativismo eficientista que facilitan la introducción de las medidas de corte neoliberal. Entre ellas, el congelamiento de los salarios del personal, la introducción del sistema de incentivo y la obsesiva sucesión y superposición de evaluaciones de los docentes, con criterios tecnocráticos. Entre las criticas que hizo el movimiento estudiantil y docente se destacan que la ley abriría la posibilidad del arancelamiento de la educación pública superior y que no respeta la paridad de representación en los órganos de gobierno universitario.

CONCLUSIÓN
LIC. ROBERTO LIEBHABER
A TRAVÉS  DE
ADRIANA PUIGGRÓS

La acción de la dictadura, las crisis económicas y las políticas neoliberales lograron quebrar el sistema educativo. Si bien fue la política neoliberal desplegada como programa educativo por el gobierno de Menen, la que legalizó un sistema educativo estratificado, la etapa en que la pobreza invadió las escuelas que se dio con el gobierno de Alfonsín, fue entonces cuando el sistema comenzó a fragmentarse llegando a destinos distintos. Se diversificó fuertemente la calidad del servicio educativo y se instaló el problema salarial docente. Luego el gobierno de Menen ajustó el sistema para que la división de la población educativa en estratos siguiera reproduciéndose. De esta manera los hijos de los desocupados tuvieron un destino educacional muy diferente al de los chicos de la clase media, recibieron aportes educacionales desvalorizados, menos eficientes para transitar el impredecible mundo del siglo XXI."

La Argentina no estuvo ajena al proceso por el cual, en los años ochenta y noventa, las principales reformas impulsadas por el neoliberalismo norteamericano tendieron a subordinar la política educativa a la política económica fijada en los acuerdos entre los países llamados “emergentes” y el Fondo Monetario Internacional. Si bien fue imposible para la Argentina quedar fuera de este intercambio educativo internacional, el cual se había constituido como un campo de debate después de la Segunda Guerra Mundial, la manera de intervenir en ese campo pudo haberse concretado a partir de la propia tradición pedagógica, valorizando el éxito del sistema escolar argentino y aprovechando las numerosas experiencias alternativas propias.

En lugar de ello se aceptaron la descalificación a la cual fue sometida la Argentina por expertos conocedores de otras realidades, y sus diagnósticos y proyectos, que pretendían ser universalmente replicables.

Los cambios que produjo la política educativa de Menen fueron los más desestructurados del sistema creados en la década de 1880, sistema que había sido llevado a su máximo punto de desarrollo por el gobierno peronista de 1946 a 1955. El equipo ministerial y los expertos del Banco Mundial decidieron aplicar en la Argentina la reforma española, que inició en los últimos años del franquismo y con una posterior evaluación negativa de sus resultados, había sido derogada por el gobierno socialista de Felipe González. Nuevamente, como ocurrió durante la dictadura de Onganía, se busco modificar la estructura del sistema desde una posición tecnocrática.

Durante el gobierno del partido justicialista, se dictaron además, leyes educativas fundamentales  que debieron haber sido producto inmediato de un congreso pedagógico, en cuyo caso hubieran resultado distintas, tanto en su contenido como en su aplicación.

Si bien la comunidad universitaria se mostró critica respecto de algunos criterios de la Ley 24521/95: Ley de Educación Superior, aceptó las reformas que se instituyeron. En cambio, la Ley Federal  fue blanco de críticas por parte de una amplia franja social y política por la inoportunidad de plantear una reforma estructural ambiciosa, basada en un modelo que llevo al fracaso en España, en medio de una situación en la cual faltaban los insumos básicos para el funcionamiento escolar. Pero más allá de estos avatares, los avances o retrocesos que se vincularon con las reformas de los años ´90 llevaron a la extensión de la obligatoriedad hasta el segundo año de la anterior escuela media, lo que produjo un salto importante en la evolución de la matrícula en el nivel. Si bien dichas reformas proponían una estructura federal, los equipos del Ministerio de Educación de la Nación se desplegaron sobre las provincias, causando el rechazo de las comunidades educativas.

Entre los problemas más destacables que acarreó la nueva estructura deben señalarse:

- Interpretaciones distintas, como consecuencia,  coexistieron en los territorios de las provincias hasta los últimos tiempos, tres y cuatro sistemas diferentes.

- Ruptura del ciclo de enseñanza media producida como consecuencia de la inclusión en el mismo establecimiento (secciones de polimodal).

- Primarización de los años iniciales del secundario y convivencia de los adolescentes con los niños menores sin organización institucional y pedagógica específica.

- Cierre de las opciones diversas de enseñanza técnica que, aunque insuficientes y desordenadas, sostienen la modalidad desde muchas décadas en el país. El peligro fue el cierre de la oferta existente sin un reemplazó mejor.

-Eliminación de clases de idiomas, como incluyendo a sus docentes.

- Transferencia de los profesores de un área del conocimiento a otra, sin la capacitación adecuada.

- Descalificación profesional de los profesores de enseñanza media al otorgarle funciones en la enseñanza básica o bien, en áreas curriculares distintas de las de su especialidad. Falta de preparación de los directores de primaria para supervisar a profesores de media y de los docentes de nivel primario para atender a población adolescente.

- Insuficiencia de la educación inicial y exclusión de la asistencia materno-infantil de la responsabilidad educativa pública. Dejando en desamparo a niños afectados por la desocupación o subocupación de sus familiares y sin estimulación temprana que es indispensable para escolarizarse.

Otro motivo fue el cierre de escuela y a la miseria producto de la ineficacia del propio sistema, que emergió a la vista de la sociedad durante la hiperinflación de 1989 y  puso en situación de riesgo, de fracaso o de deserción escolar a casi la mitad de los alumnos de primaria y a dos tercios de alumnos de enseñanza media. Al analfabetismo  escasamente atendido y admitido por las políticas oficiales, se sumar los analfabetos tecnológicos, una enorme parte de la población que no estaba capacitada para transitar, producir y participar de las sociedades de los próximos años.

Desde las universidades se notaron que los alumnos que llegaban carecían de los más elementales conocimientos para seguir estudiando. Este hecho, sumado a las deficiencias crecientes de la educación superior argentina, provocó los enormes porcentajes de fracaso y deserción en ese nivel educativo, con la consiguiente pérdida de recursos para el país y, lo que es peor de esperanzas y posibilidades profesionales futuras para los ciudadanos.

La cuestión de deterioro en la calidad educativa comenzó a darse  desde la primera infancia para millones de niños argentinos, cuyas familias, ya sufridas por el deterioro del empleo y el crecimiento del desempleo no alcanzaban a transitar los saberes básicos. En tanto, la atención materno-infantil y de nivel inicial, siguió siendo deficiente, dispersa, con personal poco capacitado y mal remunerado.

A mediados de la década de 1990 la escuela se había convertido en comedor, centro asistencial y única institución que contenía niños y adolescentes cada vez más abandonados por su golpeada comunidad y sin el resguardo que les brindaban cobertura de salud y programas sociales. La desindustrialización producida por las políticas librecambistas de la dictadura arrasó convirtiendo en cementerio, las zonas fabriles, quebraron la cadena productiva y destruyeron millones de puestos de trabajo. La enseñanza vio  fuertemente deteriorada su función pedagógica, especialmente en las zonas pobres, donde se extendía la miseria. Allí los docentes debían atender problemas de alimentación diaria, salud, relaciones familiares, documentación, drogadicción, etc. viendo recortada significativamente su posibilidad de desarrollar la enseñanza curricular, aunque los niños seguían concurriendo a la escuela porque era el único espacio social donde podían permanecer y recibir alguna atención a sus necesidades básicas.