POSMODERNIDAD

¿como se manifiesta la posmodernidad en las personas de la actualidad?

apologia del sexo

Frente a la sexualidad, la postmodernidad ha subido los decibeles a muy altas cuotas de promoción y de consumo, dosis fuerte de erotismo y de vulgar genitalidad. El sexo, es el alfa y el omega que polariza el goce de nuestra sociedad. Hay toda una apología del hedonismo focalizado en la sexualidad todo muy bien estudiado, programado y ofrecido con persistente desenfado.

En pocas décadas la moral de la sexualidad ha sufrido transformaciones inimaginables; se ha producido un verdadero estallido sexual. El sexo se ha convertido en consumo de masas mediante la telefonía erótica, los clasificados de citas, los videos pansexuales, y las telenovelas; el consumo de sexo se ha, no solamente intensificado, sino que ha ganado en precocidad.

Podemos decir que la postmodernidad vive a “toda sexualidad”, a toda “resurrección de la carne”.

La sobresexualidad contemporánea golpea a adultos, a jóvenes y adolescentes por igual. Podríamos decir que también a los niños, pues en el campo de la sexualidad existe una precocidad preocupante.

religion del consumo

Otra característica del perfil de la posmodernidad es la fiebre del consumo. Vivimos en la filosofía del hipermercado: mira, compra, usa, tira y vuelve a visitar la catedral del consumo.

Los motivos de las compras no son tanto las necesidades vitales, sino los reclamos de la moda, de estar al día, de llevar la marca de onda o imitar al colectivo (adolescente, ejecutivo, señora) al que pertenezco, porque hoy, aparecer estar bien es más importante que estarlo.

Consumimos sonidos, imágenes; el mismo zapping es el cetro para elegir y consumir a gusto, sin moverse y a velocidad satelital cuanta información arrojan los cables.

Hoy, joven o viejo, hombre o mujer, rico o pobre, siempre, está situado sobre un nudo de circuitos de comunicación, por ínfimos que éstos sean.

Liberación sin fronteras

He aquí la nota identificatoria de nuestra época: todo se puede. No hay límites; los límites los marca tu deseo. Los códigos son relativos y a tu medida.

El hombre debe romper todas las fronteras y vivir a su medida. La postmodernidad es la antítesis de lo que sea proyecto, planificación, estructuras, esquemas cerrados. La postmodernidad es un “estilo” de vida, es una “forma de ser”. Es mi sentimiento, dirá cada uno.

“Soy feliz, cuando puedo hacer lo que se me da la gana, lo que quiero y sueño; con mi música, solo o con mis amigos”.

El indeclinable gusto de privilegiar lo personal sobre lo social o familiar, es lo que Ricardo Maliandi llama “egocracia”, cada individuo se siente dueño de la norma y excluyen a todos los demás, sean principios o personas.

Para el postmoderno no hay nada prohibido: El desenfado en el hablar, adolescentes o adultos; la forma de tratar los mismos hijos a ciertos padres; el desaliño en la vestimenta y en el aseo personal, la falta de respeto y deferencia hacia los ancianos o hacia las personas mayores, es bien distintivo del nuevo estilo de vida; es afirmar el ser de la posmodernidad.

el hombre inconsistente "light"

Bien sabemos lo que son los alimentos dietéticos, los alimentos light; en la nutrición están de moda las bajas calorías, el bajo colesterol, el sin azúcar, etc.

Todo esto es saludable, y en ciertos momentos necesario para recomponer la salud o mejorarla, pero puede también convertirse en una tentación muy pagana, muy al new age de nuestros días. Está de moda la idolatría de la corporalidad.

La cultura de bienestar ofrece un arsenal de normas de autocontrol no de la persona; sino del body; guardar la forma, suprimir arrugas, broncearse, relajarse, mantenerse delgado. Para el posmoderno la felicidad pasa por la justa dosis de higiene, deporte, estética, dieta y control mental.

Pero los postmodernos tenemos otras inconsistencias, somos light no sólo en lo corporal, también lo somos en el campo de los valores, de las grandes decisiones.

Nos cuesta empeñar la palabra y darle un valor definitivo. Somos amigos de lo provisorio, estamos inmersos en un mundo de lo descartable y hemos aplicado a los grandes valores, a la trascendencia, al amor, la mentalidad de lo relativo, lo circunstancial. Corremos el riesgo de cubrir lo serio, lo definitivo, con lo banal y sustituir lo consistente por lo frívolo, al mejor estilo de la cultura de lo efímero.

Nuestra sociedad posmoderna ha dilatado los horizontes epidérmicos: viajes, relaciones sociales, información abundantísima, fiestas, etc. Ha ganado en relación y contactos externos, pero ha perdido en interioridad, ha postergado el encuentro con su yo profundo. Hemos iniciado un proceso serio de despersonalización. También nuestra relación con Dios queda afectada por este proceso.

masificación y gregarismo

La masificación y el gregarismo contemporáneo se da no sólo por la monotónica arquitectura de nuestras megalópolis; se percibe también en esos ríos de gente que deambula por nuestras ciudades, que sale de los trenes subterráneos, todos con el mismo taciturno silencio, todos con prisas y como programados para la rutinaria labor del día.

Pero donde la masificación y el gregarismo se pintan con relieve es en el estilo de vida de los jóvenes, no siendo ajenos los adultos: todos visten de la misma forma; tararean o cantan las mismas canciones; ingieren bebidas similares, en horarios cronométricamente exactos.

Les fascina la marca, la pilcha, el auto, la moto, el lugar del carrete, las zapatillas de onda; son fieles del grupo musical, con frecuencia dichos musiqueros son verdaderos héroes del derrumbe, pero igual los siguen fanáticamente.

Pesan mucho los amigos y/o las amigas, que tienen. Muchas veces, tienen más poder de decisión que la propia familia.

Los grupos entre sí están cohesionados y armonizan; tienen sus pactos y sus leyes, pero frente a otros grupos pueden ser enemigos intolerantes y violentos. Lamentablemente nuestra vida diaria está sembrada de estas agresiones.

Parecería que el joven posmoderno al estar arraigado en un grupo estuviera exento de la soledad, de la angustia y de la depresión. No es así. El jóven y el adolescente recibe mucho de su grupo, pero no lo suficiente como para impedirle la orfandad. ¿Por qué?

Porque en el grupo las relaciones carecen de profundidad y no son personalizadas; porque si bien recibe mucho de su grupo, ¿Un adolescente puede conducir a otro adolescente? Hay que recordar que un ciego no puede conducir a otro ciego.

posmodernidad y valoración de la vida

Poco respeto por la vida en sí, la cual ya no se mira como sagrada, sino más bien bajo el aspecto de proporcionar agrados y placeres.
La vida humana dentro de ésta época sólo tiene calidad de ser gozada, pero de ningún modo vale incondicionalmente; de aquí el postulado ético de la calidad de vida defendido por la posmodernidad, que sustituye a la sacralidad de la vida, propio de la modernidad y de épocas anteriores.

El hombre posmoderno no le encuentra sentido a la vida. Su hacer cotidiano lo conecta con el mundo del Trabajo, del neg-ocio; lo empuja para producir. Así, el hombre se encuentra enfocado en su propia producción: cultural, artística, económica, tecnológica, sus pensamientos, sus emociones, alejándose cada vez mas de los procesos naturales, y sin posibilidad de “ilusionarse” con un mundo mas allá de lo visible.

crisis de racionalidad posmoderna

La propia razón destruye la humanidad que posibilita…” Habermas

El hombre en la modernidad buscó fundamentar todos los órdenes de lo real, incluido él mismo, desde los parámetros de su propia razón. Una razón autónoma centrada en un sujeto deseoso de poder. Una razón que, por estas características, tiende al solipsismo. El hombre es por naturaleza ordenador de mundo, a partir de la modernidad este rasgo fundamental del hombre pasó a ser una obsesión, un imperativo. Pero no simplemente ordenador, sino también creador. El hombre en este afán de poder y dominación ha propulsado el avance de la ciencia para su propio bienestar únicamente, a costa de la destrucción de la naturaleza y de los demás hombres. El fundamento de esta destrucción se encuentra en la misma razón autónoma

subjetivismo

Es la postura filosófica que toma como factor primario para toda verdad y moralidad a la individualidad psíquica y material del sujeto particular, siempre variable e imposible de trascender hacia una verdad absoluta y universal.

El subjetivismo limita la validez de la verdad al sujeto que conoce y juzga principalmente según su entendimiento y en consideración a su realidad específica (entorno e interacción social) entendida no como un hecho "externo" sino como parte constitutiva del sujeto, es decir, afirma que el conocimiento solo es posible de manera limitada.

No debe confundirse el subjetivismo con el relativismo. El relativismo, que se asemeja mucho al escepticismo filosófico, tampoco admite ninguna verdad absoluta que tenga validez universal, pero mientras el subjetivismo hace depender el conocimiento humano de factores que residen en el sujeto cognoscente, el relativismo subraya la dependencia casi exclusiva de factores externos.

¿Qué eliges ser, manada o super-hombre?

super - hombre

Con la proclamación “Dios ha muerto”, Nietzsche critica los valores tradicionales (representados en esencia por el cristianismo). Valores que consideraba que esclavizaban al hombre, se trata de una moralidad creada por personas débiles y resentidas que fomentaban comportamientos como la sumisión y el conformismo.

Nietzsche criticaba a las masas populares, definidas por él como ”manada” o “muchedumbre” porque se adaptaban a las tradiciones. A diferencia, el superhombre es alguien individualista, utópico y seguro. Alguien que está en un mundo real, ya que Nietzsche también crítica a las religiones porque siempre hablan de recompensas en un mundo futuro (imaginario y que no va a pasar).
Nos parecia interesante hablar de este sobretodo para que nos planteáramos si pertenecemos a esa “manada” que vive los valores que toca vivir sin elegirlos, si estamos tan integrados en un “sistema” en el que vamos cumpliendo el camino que nos toca hacer…

Quizás hoy en día hagan falta superhombres capaces de ser y pensar de forma distinta a la muchedumbre.

aspectos positivos de la POSMODERNIDAD

· Creciente sentimiento de solidaridad.

· Quieren que se les diga la verdad frontalmente.

· Cohesión en torno a su grupo

· Valoran el trato personalizado y esperan que se los tenga en cuenta.

· Indignación ante la corrupción oficial, no solo del estado, sino de las empresas, de los políticos, etc.

· Toma de conciencia del valor de lo bucólico, lo natural, la creación.

· El “no” poder prescindir de “una religión”. Hay una creciente apertura a lo trascendente, en algunos, confundido o mezclado con lo mágico, con una tendencia a lo mítico, pero se busca algo mas allá del aquí y del hoy.

· Respeto por el pluralismo religioso, político, social. Están en auge el eclecticísmo.

· Tendencia a cubrir el cuerpo de signos religiosos o de buena suerte. En el fondo es reconocer la pobre inmanencia humana. Es una forma de gritar y pedir ayuda.

CONCLUSION

Como podemos observar el avance de la posmodernidad ha traido consecuensias positivas para el hombre, que ya hemos mencionado anteriormente, las cuales hacen que este avance o progrese en ciertos aspectos; principalmente en aquellos referidos a la igualdad, equidad, libre expresión y defensa y reconocimiento de los derechos humanos.

Pero también en nuestra opinión debido a que las personas se sienten mas libres de decidir y realizar actos según su conveniencia, se esta generando la pérdida de los principios fundamentales que abarcan al hombre en su totalidad. Un progresivo derrumbe de lo construido por las generaciones anteriores (en cuanto a valores, principios, concepto de la dignidad humana, honestidad y responsabilidad), en el cual nos encontramos en el medio, cayendo, no hemos llegado a caer en este sentido pero es notable la degeneración. Haciendo así negativa para el hombre la famosa "posmodernidad" y con un progreso no beneficioso.

Bibliografía

integrantes:

  • Aguilar Alfredo
  • Cosacov Tomás
  • Gonzalez Joquíin
  • Salgado Ignacio
  • Pasarelli Matías

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