Las Sombras de la Justicia Mexicana.

La reforma que llegará en 2016 pretende acabar con un sistema obsoleto e ineficaz.

Detrás de un cristal sucio y rayado se adivinan cuatro siluetas que se mueven de un lado a otro. Pertenecen a los acusados que tienen cita este miércoles en el juzgado. Los padres que llegan a la sala abren mucho los ojos tratando de adivinar a sus hijos entre las sombras. No es fácil, una capa de cristal, otra de barrotes y 14 funcionarios que trabajan ajenos a la escena se interponen entre ellos. Cuando uno de los empleados abre un pequeño hueco en un lado de la cristalera, la cabeza redonda de Rubén asoma entre los hierros. Es su turno.

Casi la mitad de los reclusos del país, como Rubén, están presos sin sentencia, pendientes de procesos judiciales que se suelen alargar durante años. Las autoridades reconocen que el sistema está obsoleto. La reforma judicial, que impone audiencias orales, ha comenzado a implantarse en algunos Estados y en 2016 llegará a todo el país. Se espera que el nuevo modelo descongestione un sistema hasta ahora ineficaz en el que desconfían dos de cada tres mexicanos, según datos oficiales, y en el que la mayoría de los casos quedan impunes.

Presunto Culpable

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