Imperio del Japón

Entre las últimas décadas del siglo XIX y principios del siglo XX, varios países occidentales competían por influencia, comercio, bienes y territorios en el Este Asiático. De la misma manera, el Imperio del Japón buscaba integrarse rápidamente a las naciones industrializadas y convertirse en un poder colonial.El período imperialista cubre desde el Orden de la Restauración (Restauración Meiji) el 3 de enero de 1868, pasando por la expansión de Japón por el océano Pacífico y el océano Índico, hasta la rendición formal el 2 de septiembre de 1945 cuando se firmó el Instrumento de Rendición. Durante este período de 77 años fue gobernado por el Tennō y siguió una política imperialista.

Japón necesitaba de la minería y agricultura del continente puesto que, al ser una isla volcánica, no poseía las materias primas necesarias.

Antes de su participación en la Primera Guerra Mundial, el Imperio Japonés luchó en dos guerras importantes después de su establecimiento durante la Restauración Meiji.

Primera guerra sino-japonesa

La primera fue la Primera guerra sino-japonesa, se dio entre 1894 y 1895. La guerra giró en torno a la cuestión de control y la influencia sobre Corea. Una rebelión de campesinos había llevado a una petición formulada por el gobierno coreano a China para enviar tropas a estabilizar la región. El Imperio del Japón respondió mediante el envío de sus tropas hacia Corea para establecer un gobierno títere en Seúl. China se opuso y tuvo lugar la guerra subsiguiente. En una breve aventura con tropas de tierra japonesas en el Liaodong, y la destrucción de la marina de China en la Batalla de Río Yalu, China se vio obligada a firmar el Tratado de Shimonoseki, en la que cedió parte de Manchuria y la Isla Formosa a Japón.

La guerra ruso-japonesa

La guerra ruso-japonesa fue un conflicto surgido por las ambiciones imperialistas rivales de la Rusia Imperial y el Japón en Manchuria y Corea. os rusos buscaban un puerto de aguas cálidas en el océano Pacífico para uso de su Armada y para comercio marítimo, El puerto de Vladivostok solo podía funcionar durante el verano, pero Port Arthur (China) sería capaz de mantenerse funcionando todo el año.

En los últimos años del siglo XIX y principios del siglo XX, varios países occidentales compitieron por influir, comerciar y dominar un territorio en Asia Oriental. Mientras, el Japón se esforzaba por asumir el papel de una gran potencia moderna. Japón se qureía enfocar Corea y el norte de China, lo que chocaba con los intereses expansionistas rusos. El esfuerzo japonés por ocupar Corea condujo a la primera guerra sino-japonesa. La derrota china por parte del Japón condujo al Tratado de Shimonoseki (17 de abril de 1895), por el cual China renunciaba a sus reclamaciones sobre Corea, cediendo además Taiwán y Lüshunkou (Port Arthur). Sin embargo, la presión occidental (por parte de Rusia, Alemania y Francia) obligó al Japón a devolver Port Arthur y Manchuria a China.

Las campañas resultantes, en las cuales el Ejército Imperial Japonés logró obtener varias victorias de manera consistente sobre sus oponentes rusos, fueron un hecho inesperado para muchos en el mundo, pues fue la primera vez que un pueblo no caucásico se enfrentaba y vencía a una potencia imperialista europea. Estas victorias transformaron profundamente el balance de poder en el Este de Asia, lo que diera como resultado la consolidación de Japón como país importante en el escenario mundial. Las vergonzosas derrotas generaron insatisfacción en los rusos con su corrupto e ineficiente gobierno zarista, y fueron una de las principales causas que ocasionó de la Revolución Rusa de 1905.

El descontento popular en Rusia, seguido de la derrota, llevó a la Revolución de 1905. La guerra terminó gracias a la mediación de los EE. UU. El descontento japonés ante la ausencia de adquisiciones territoriales condujo a una erosión de los buenos sentimientos hacia Estados Unidos, constituyendo la semilla para el futuro conflicto con el país americano.

Port Arthur cayó finalmente el 2 de enero de 1905, después de una serie de asaltos brutales y gran cantidad de bajas en ambos bandos. Con las espaldas cubiertas, el ejército japonés presionó hacia el norte de Manchuria

La derrota de Rusia fue recibida con conmoción en Occidente, especialmente a través de Asia. Que un país no occidental pudiera derrotar en un conflicto bélico a un poder establecido resultó particularmente inspirador para varios movimientos independentistas anticoloniales alrededor del mundo. Esta guerra ha sido llamada el "fin del mito del hombre blanco". Los historiadores japoneses piensan que esta guerra fue un punto decisivo para el Japón y una clave para entender por qué fallaron militar y políticamente más tarde en la Segunda Guerra Mundial.

Esta guerra terminó con el Tratado de Portsmouth con la victoria japonesa.

Japón en la Primera Guerra Mundial

Japón entró en la Primera Guerra Mundial en 1914, aprovechando la guerra de Alemania en Europa y queriendo ampliar su esfera de influencia en China. Japón declaró la guerra a Alemania el 23 de agosto de 1914 y rápidamente ocupó los territorios de Alemania: la provincia de Shandong en China y las islas Marianas,las islas Carolinas, las islas Marshall, las islas Palaos y las restantes de la antigua Micronesia española que pasaron de soberanía a Alemania.

El Japón solicitó la ampliación de su control sobre las explotaciones de Alemania, Manchuria y Mongolia Interior.Solicitó también la propiedad conjunta de un importante complejo minero y metalúrgico en el centro de China, la prohibición a China de cualquier cesión o arrendamiento de las zonas costeras a una tercera potencia. Las exigencias de Japón en diversos temas políticos, económicos y militares pretendían reducir a China a simple protectorado japonés.

Segunda Guerra sino-japonesa

La segunda guerra sino-japonesa transcurrió entre los años 1937 y 1945, en el marco de la Segunda Guerra Mundial. Comenzó cuando el ejército japonés, que ya controlaba Manchuria, inició la invasión del norte y el este de China. La invasión concluyó con la rendición de Japón en 1945. Japón quedó muy debilitado al perder la Segunda Guerra Mundial y por eso no pudo seguir ocupando más territorios.

La segunda guerra sino-japonesa supuso la culminación de la tensión creciente entre China y Japón, que se remontaba a la anterior guerra entre los dos países. Tras la primera guerra sino-japonesa, Japón había incorporado ya Taiwán a su territorio, y los planes expansionistas de este país continuarían durante el principio del siglo XX. Al final de la Primera Guerra Mundial, el Tratado de Versalles (1919) había concedido a Japón numerosos privilegios comerciales en China, que causaron un gran resentimiento entre la población y que desembocó en las protestas populares del Movimiento del Cuatro de Mayo en ese día del año 1919.

Corea dejó de ser japonesa y se dividió en dos partes: Corea del Norte, la parte apoyada por los soviéticos y Corea del Sur apoyada por Estados Unidos.Japón se fue del territorio chino.Todo el territorio ocupado volvía a estar bajo la soberanía nominal china.

Pacto Tripartito y Segunda Guerra Mundial

El 27 de septiembre de 1940, el Imperio de Japón firmó el Pacto Tripartito con la Alemania Nazi y el Reino de Italia, siendo sus objetivos "establecer y mantener un nuevo orden de las cosas" en sus respectivas regiones del mundo y esferas de influencia, con la Alemania nazi en Europa, Japón Imperial en Asia y el Reino de Italia en el norte de África. Los firmantes de esta alianza son conocidos como las Potencias del Eje.

El comienzo de la Segunda Guerra Mundial, en septiembre de 1939, dio a Japón una nueva oportunidad para extenderse por Sudeste asiático.En diciembre de 1941, Japón invadió Tailandia, Birmania, Malasia británica, Borneo, Hong Kong y las Indias Orientales Neerlandesas. En mayo de 1942, las Filipinas cayeron en manos niponas. Volviéndose hacia Australia y Nueva Zelanda, las fuerzas japonesas desembarcaron en Nueva Guinea, Nueva Inglaterra (actualmente parte de Papúa-Nueva Guinea), las islas Salomón; y Attu, Agattu y Kiska en las Islas Aleutianas frente a la costa de Alaska, en Norteamérica.

El 7 de diciembre de 1941  sin aviso y mientras todavía se estaban celebrando negociaciones entre los diplomáticos estadounidenses y japoneses, varias oleadas de aviones japoneses bombardearon Pearl Harbor, en Hawái, la principal base naval estadounidense en el Pacífico; poco después se lanzaron ataques simultáneos contra Filipinas, la isla de Guam, isla Wake e islas Midway, Hong Kong, Malasia británica y Tailandia. El 8 de diciembre, Estados Unidos declaró la guerra a Japón al igual que el resto de los poderes aliados, excepto la URSS (con la que había firmado un pacto de neutralidad en septiembre de ese mismo año).

Al terminar la guerra en Europa,se pidio la rendición de Japón.Al negarse estos,el presidente de los Estados Unidos, Harry Truman, decidió usar la nueva arma atómica para acelerar el final de la guerra,bombardeando Hiroshima y Nagasaki y dejando un estimado de  246 000 muertes.El día 8 de agosto la Unión Soviética declaro la guerra a Japón, incumpliendo de ese modo el pacto de neutralidad suscrito con Tokio en 1941. Los soviéticos invadieron Manchuria y Corea, ocupando las islas Kuriles y la isla de Sajalín.Seis días después de la detonación sobre Nagasaki, el 15 de agosto, Imperio del Japón anunció su rendición incondicional frente a los «Aliados», haciéndose formal el 2 de septiembre con la firma del acta de capitulación. Con la rendición de Japón, concluyó la Guerra del Pacífico y por tanto, la Segunda Guerra Mundial.

Ocupación del Japón

Al final de la Segunda Guerra Mundial, Japón fue ocupado por las fuerzas aliadas, lideradas por los Estados Unidos con contribuciones de parte de Australia, la India británica, el Reino Unido y Nueva Zelanda. Esta presencia de ocupación extranjera constituyó la primera vez que la nación-isla era ocupada por una potencia extranjera desde su unificación.Más de cinco mil soldados y oficiales japoneses fueron juzgados por crímenes de guerra, de los cuales novecientos fueron ejecutados;y el general MacArthur (nombrado supervisor de la ocupación del Japón) presionó al gobierno para que se modificara la antigua Constitución Meiji de 1889.

El Tratado de San Francisco, firmado el 8 de septiembre de 1951 marcó el fin de la ocupación aliada y  entró en práctica el 28 de abril de 1952, cuando Japón se convirtió nuevamente en un estado independiente (con la excepción de Okinawa, que permaneció bajo control estadounidense hasta 1972, y de Iwo Jima, que permaneció bajo control estadounidense hasta 1968).

Desde enero de 1945 las tropas estadounidenses y británicas habían ido reconquistando palmo a palmo las islas del Pacífico e Indochina. La pérdida de Iwo Jima constituyó un grave contratiempo para Japón, pues desde ella los aliados controlaban una amplia área que amenazaba directamente el archipiélago japonés.

Territorio de Japón luego del tratado de San Francisco, que se mantuvo se cambios significativos hasta la actualidad.

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