Década del 30 (1930-1943)

La crisis capitalista mundial de 1929 produce cambios económicos a los que el gobierno radical, en su ortodoxia, no atina a responder. Se suma a ellos el desgaste político, interno y externo, del radicalismo. Las oposiciones, tanto de derecha como de izquierda, de clase alta, como de clases bajas, por acción o por omisión, facilitan el camino del golpe de Estado. Uriburu toma el poder en 1930, y es aclamado popularmente. La Corte Suprema de Justicia de la Nación dicta una acordada convalidando el gobierno de facto, y se abre un nuevo período político. Uriburu se rodea de políticos nacionalistas de tipo corporativas, y proto-fascistas. Su intento tiene corta duración. Se somete a elecciones en la Provincia de Buenos Aires, convencido de que el Radicalismo, sin el uso de los recursos oficiales, no tendría destino político. Pese a la proscripción de sus principales dirigentes, la UCR gana esas elecciones. Se justificó como el “Fraude patriótico”. No volvería a haber elecciones libres hasta 1945. Y el gobierno quedaría en manos de “la concordancia”, un acuerdo entre radicales antipersonalistas, conservadores y una rama del socialismo.

Pero lo que sucedió fue que estos votos no fueron democráticos, ya que votaban varias veces la misma gente, o no lo dejaban votar y ellos elegían a quien debían votar y también usaban los documentos de gente ya fallecida.

La crisis económica mundial reduce el precio de las exportaciones argentinas, y aumenta el de los productos industriales que se importaban. Argentina pierde poder de compra en el exterior, y la ecuación agroexportadora (vender granos y carne, para comprar productos industriales) se ve bloqueada.

A poco de asumir el gobierno de facto, comienzan a adoptarse medidas económicas para enfrentar esta situación. Primero se restringe la venta de libras, y más adelante se desdobla el mercado cambiario. Se crean nuevos tributos “de excepción”. Y comienzan a aplicarse aranceles a la importación de algunos productos.

Se creía que la crisis era transitoria. Para regular los niveles de producción y los precios internos, que sufrían el impacto de la crisis, se fueron creando juntas reguladores, en cada sector de actividad. Primero en los granos y la carne. Pero a poco andar, cada actividad económica tuvo su junta, que reglamentaba la producción, establecía facilidades o limitaciones, fijaba precios y en algunos casos, compraba la producción.El pacto Roca-Rúnciman estuvo orientado a dar una respuesta al problema de la colocación de carne argentina. Desde 1930, la economía de cada país se fue cerrando sobre si misma.

La comunidad británica de naciones, provenientes del ex imperio británico, también empezaron a dar prioridad a sus propios productos. Con lo que Argentina perdía su principal comprador. Por este motivo, el vicepresidente de la nación suscribe este acuerdo por el que se logra en buena medida recuperar ese mercado, pero al costo de conceder un conjunto de beneficios al capital inglés. Entre otros: el monopolio del transporte público de la Ciudad de Buenos Aires (la “corporación”) y que el 85 % de la carne de exportación procediera de frigoríficos ingleses. El tratado fue considerado bochornoso y lesivo para los intereses nacionales, pero dejaba a salvo la principal preocupación, que era la colocación de la principal producción de la Oligarquía.

La clase terrateniente pampeana, que seguía siendo dominante, plantea que mientras no funcione lo que llamaban la “gran rueda”, que era la exportación de productos del campo, debían crearse otras ruedas menores (la industria) para que la sustituyeran transitoriamente. Lo que antes se compraba afuera ya terminado, ahora debía fabricarse internamente.

La novedad social del período, es que junto con la industria cobra vigor una nueva clase obrera, que mezcla inmigrantes europeos con migrantes internos, provenientes del interior, y que desarrolla una experiencia de lucha y organización a partir de sindicatos en los que es creciente la influencia del Partido Comunista. A comienzos de la década del 40, mientras se desenvuelve la segunda guerra mundial, el nuevo cuadro de situación argentino ya tiene instalados los elementos que van a derivar en una nueva conformación estructural: la clase obrera organizada, la industria sustitutiva, y el actor militar.

  • Repercusión en el sistema educativo:

Frente a los cambios económicos y políticos que se estaban produciendo, una parte de la intelectualidad acentúa las tendencias ideológicas espiritualistas de la década anterior. La función de la escuela es pensada en términos de espiritualización con un sentido nacional: la escuela debe argentinizar. Se instaura el día del Himno y el de la escarapela. Lo militar invade los establecimientos educativos. La escuela misma, como organización, empieza a ser pensada bajo los principios de disciplina militar. En tanto que los docentes radicalizados son perseguidos.

La argentinización de tinte espiritualista de la década del 30 va acompañada de la religión. Un evento significativo es el Congreso Eucarístico Nacional de 1934, que adopta posiciones políticas de tipo fascista. La nación es concebida en términos de religiosidad católica, y la escuela como su órgano de difusión.La máxima expresión de esta corriente, se da en la Provincia de Buenos Aires, cuyo gobernador, el conservador Manuel Fresco, dispone en 1937 la enseñanza obligatoria de religión en todas las escuelas públicas.

El avance del nacionalismo autoritario es tan fuerte, que las diferencias internas entre los pedagógos democráticos, pasan a un segundo plano. En 1930 éstos forman el Colegio Libre de Estudios Superiores, y la Cátedra Sarmiento, donde convergen el marxismo positivista de Aníbal Ponce, el liberalismo espiritualista laico, y el espiritualismo laico vinculado al socialismo. Desde allí se genera un pensamiento pedagógico enfrentado al autoritarismo que reivindica la ley 1420 y la Reforma Universitaria.

Este nacionalismo fue posible en nuestro país porque las enseñanzas de la Iglesia a las familias y a los jóvenes se dieron en silencio y sin contaminación. Fue ese sustrato doctrinal el que dio la posibilidad a esa generación de “comprender” que “el problema a resolver no es una cuestión de sistema económico o de formas de gobierno, sino de sentido de la vida”. Y no solo lo comprendieron sino que buscaron la solución donde debían buscarla: en los tesoros eternos de la Iglesia Católica.

Es el nacionalismo el que advierte que en las luchas políticas argentinas hay una lucha social y, a veces, una lucha religiosa, vinculada a la economía, la cual, al final de cuentas puede ser salvado por el liberalismo en un momento de inteligencia. Entra en juego algo que el socialismo ni el comunismo advierten, y es que se trata, también, de un problema de dignidad humana. Cuando, después de la revolución de 1943, el general Perón entra a actuar, lo comprende perfectamente. Es el viejo problema argentino, el que, quiso resolver Rosas y no pudo o no supo hacerlo, que consiste en la urgencia de elevar a la plebe, elevar a la masa para que sea pueblo.La masa debe ser guiada y elevada pues sola es como un rebaño sin pastor. Este grupo dirigente puede ser movido por el patriotismo o por el interés personal.


El gobierno peronista y la educación

Las Escuelas de Oficios estaban dedicadas a la formación de obreros técnicos, sus estudios se realizaban en dos tipos generales de establecimientos:

a) Las Escuelas Técnicas de Oficios, para la formación de obreros especializados funcionaban en centros poblados y altamente industriales, creadas en 1935, exigían el ciclo primario completo como condición de ingreso. Ofrecían cuatro especialidades (electricidad, hierro, carpintería y construcciones) de tres años de duración y otorgaban el título de obrero especializado en el oficio cursado. Con un año más de perfeccionamiento obtenían el certificado de Capataces. Tampoco ellas permitían la continuación de estudios superiores.

b) Las Escuelas de Artes y Oficios, para la preparación de obreros rurales. Se instalaban en medios rurales o poblaciones de poca actividad fabril. En ellos la enseñanza se desarrollaba en forma eminentemente práctica, tanto en lo que se refiere a la ejercitación de tallar como en lo concerniente a la enseñanza teórica, reducida a los conocimientos indispensables para fundamentar, explicar o aclarar cada uno de los proceso.

Las Escuelas Profesionales de mujeres tenían por finalidad proporcionar a la alumna aptitudes manuales en determinadas ramas del trabajo. En ellas funcionaban las especialidades de bordado en blanco, flores y frutas artificiales, lencería, bordado en oro, bordado de fantasía y estilo, corsés, encajes, pintura, dibujo y arte decorativo,tejidos en telares, sombreros, y encuadernación, fotografía, joyería, corte y confección.Sus programas, en principio diversos, serían unificados en 1950, año en el cual se crearon además los Cursos libres de capacitación para mujeres, atendidos por personal de las Escuelas Profesionales cuyo horario les dejara horas libres. Los únicos requisitos que había que cumplir para inscribirse en ellos eran ser mayores de 16 años y solicitarlo

De las Escuelas Normales de Adaptación Regional egresaban los maestros rurales. En los tres primeros años, además de las asignaturas comunes de las escuelas normales, los varones estudiaban trabajos agrícolas y de granja, talleres rurales,construcciones rurales; y las mujeres corte y confección, tejidos en telar, trabajos de granja.

En el curso de maestros, los varones recibían nociones prácticas de tipografíay construcciones rurales, talleres de granja y talleres rurales; mientras que las mujeres se especializaban en cocina dietética, puericultura y cocina infantil. Las asignaturas comunes eran manualidades y granja, higiene, primeros auxilios y profilaxis de enfermedades regionales.

Las Escuelas Industriales de la Nación fueron creadas a partir de 1899, eran similares a las escuelas profesionales alemanas y francesas. Para su ingreso era necesario haber concluido la escuela primaria, su plan de estudios se extendía a seis o siete años. El curriculum estaba centrado en las disciplinas científico técnicas y las horas dedicadas al taller se reducían a un 20 o 25% del total. El título que otorgaban era el de técnico en la especialidad cursada (mecánica, electricidad, química, construcciones civiles y navales). Sus especialidades eran Dibujantes, Ayudantes Topógrafos, Sobrestantes de Obras Viales, Sobrestantes de Construcciones (todos de cuatro años de duración); Mecánica,Eléctrica, Construcciones y Química (de seis años de duración); Construcción deObras (3 años), Construcciones Navales menores (2 años), Auxiliar Industrial (1 año),Dibujante (1 año).

Las de Artes y Oficios pasaron a constituir el ciclo básico o de capacitación y al cabo de dos años de estudios otorgaban el correspondiente certificado. Las Escuelas Técnicas de Oficio correspondieron al ciclo medio o de perfeccionamiento y permitían obtener, después de otros dos años, el certificado de experto en un oficio.Los planes de estudio de estos dos primeros ciclos fueron aprobados por el decreto 9078/48. El ciclo de Capacitación suministraba los elementos básicos (teóricos y prácticos) de la formación profesional, a cuyo egreso se otorgaba un certificado de capacitación en el oficio respectivo; el Ciclo de perfeccionamiento constituía un grado intermedio al término del cual se otorgaba otro certificado de experto. El objetivo era preparar una mano de obra capacitada en su oficio y una amplia preparación humanística.

Conclusiones:

El plan educativo peronista, con sus fuerte énfasis en la educación técnica, constituía una medida reaccionaria y conservadora, al excluir a la clase trabajadora del sistema educativo regular, sin advertir, que durante esta etapa,lejos de impedir o frenar la movilidad social de los obreros, la promovió. Los hijos de los obreros no fueron apartados de una educación regular, sino incluidos en un sistema que, lo hemos visto abundantemente en este trabajo, fue sistemáticamente ampliado,y por una etapa económica en la cual la formación de técnicos y mano de obra calificada era necesaria para el crecimiento económico. Por otro lado, la creación de la Universidad Obrera, que por supuesto, no había producido egresados a la caída del peronismo en 1955, contradice esa suposición al acabar con el carácter terminal de la modalidad.

Para terminar con el tema, digamos que la falta de personal técnico calificado en la industria era una realidad nacional, por ejemplo, SIAM debía “importar” técnicos de Italia.La enseñanza secundaria se extendió a la mayor parte de los hijos de la clase media ya su vez incorporó significativamente a los hijos de los estratos altos de la clase obrera, sectores estos que contaban con el capital cultural y los recursos materiales para sacar partido de la ampliación de las oportunidades educativas llevada a cabo por el gobierno.

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