Mar de Aral

El Impacto ambiental de la mano del hombre

 El Mar de Aral era en 1960 uno de los grandes lagos de Asia y del mundo con sus más de 68.000 kilómetros cuadrados de superficie y 1.100 kilómetros cúbicos de volumen. En ellas se capturaban al año 40.000 toneladas de peces y sus deltas tributarios alojaban docenas de lagos menores, pantanos y una superficie de 550.000 hectáreas de tierras húmedas. Hoy es uno de los mayores desastres ecológicos de los últimos tiempos y un claro, por dramático, ejemplo de adonde puede llevar el desarrollo si se ignora por completo el medio ambiente donde se produce.

   Entre 1947 y 1948, la Unión Soviética, aún bajo el mandato de Stalin, sufrió una de las mayores sequías y hambrunas de su historia, llevándose la vida de cerca de un millón de habitantes. Como respuesta, Stalin propuso una transformación de la nación comenzando con el Gran plan de transformación de la naturaleza. Este ambicioso plan de ingeniería pretendía introducir y potenciar la agricultura de las estepas y desiertos de Asia Central mediante grandes proyectos de ingeniería hidráulica: uno de los afectados directos fue el Mar de Aral.

En 1960, la Unión Soviética decidió desviar parte del agua de los dos grandes ríos de Asia Central, el Amu Daria en el sur y el Sir Daria en el noreste (imagen), para poder desarrollar cultivos de regadío en el desierto de Asia Central. La necesidad cada vez mayor de agua, debida a la mala gestión de su transporte y a la falta de previsión y eficiencia del riego, supuso tomar agua de más ríos que desembocaban en el Mar de Aral. Este mar interior, hoy en día, fronterizo entre Kazajstán y Uzbekistán, en consecuencia, se ha reducido hasta la mínima expresión, después de que Stalin y sus sucesores al frente de la Unión Soviética decidieran que cualquier cosa era sacrificable con tal de convertir los desérticos territorios de Asia Central en un vergel.

Causas

 La mayor parte del suministro de agua del mar de Aral se había desviado y en la década de los 60, el mar comenzó a menguar. Entre 1961 y 1970, el nivel del mar de Aral descendió a un ritmo medio de 20 cm al año. En los años 70, el ritmo de descenso del nivel casi se triplicó, hasta alcanzar entre 50 y 60 cm anuales. En los años 80, el nivel del mar se reducía una media de entre 80 y 90 cm cada año. Y a pesar de esto, el volumen de agua utilizada para la irrigación continuó en aumento: la cantidad de agua extraída de los ríos se duplicó entre 1960 y 1980. Mientras tanto, la producción de algodón casi se duplicó en el mismo periodo.

     El plan funcionó, pero a cambio de un precio altísimo. En la actualidad, Uzbekistán es uno de los mayores exportadores mundiales de algodón, pero la otrora próspera industria pesquera de la zona, que daba trabajo a cientos de kazajos y uzbecos, está tan seca y muerta como el propio lago. La industria pesquera no fue la única víctima de la desecación del lago. El gran perjudicado fue el ecosistema de la zona, ya que han desaparecido 20 de las 24 especies de peces existentes y con ellas, otras tantas de aves que dependían de ellos y de la flora del lugar, que también se ha visto severamente afectada.

 En la actualidad el Mar de Aral se encuentra divido principalmente en dos lagos menores, cuya superficie apenas suma los 7.000 kilómetros cuadrados, una décima parte de la extensión que llegó a tener este lago. Se sabe que su secado se ha ralentizado gracias a fuentes de agua subterránea y, tras la formación de ASBP (Aral Sea Basin Program) en 1992, -un proyecto de desarrollo colaborativo entre Kazajstán, Uzbekistán, Tayikistán, Kirguistán y Turkmenistán-, parece que se está empezando a encontrar cierta estabilidad. En sí, podemos notar que al no haber funcionado la prevención, demás estar decir que fue porque nunca se buscó una, de lo que ocurrió, se está pasando a lo que se llamaría una preparación. La preparación busca reducir al máximo la duración del período de emergencia post desastre, y en consecuencia, acelera el inicio de las etapas de rehabilitación y reconstrucción. Busca, igualmente, reducir la magnitud del sufrimiento individual y colectivo, así como el traumatismo económico e institucional. En este caso, la preparación se inició tardíamente, por eso, resulta complicado pensar en un Mar de Aral como era antes.

 El Mar de Aral Norte se separó durante el secado del Mar de Aral, en 1987. Entre 1997 y 2005 varias acciones para preservar este nuevo lago han sido ejecutadas por el gobierno kazajo con ayuda del ASBP, entre las que destacan la mejora de la irrigación del río Sir Daria y la creación del dique Kokaral para separar el Mar de Aral Norte y el Mar de Aral Sur. Con estas medidas se ha conseguido que por primera vez en décadas el Mar de Aral Norte crezca en superficie alcanzando una cierta estabilidad.

¿Cuál fue el riesgo humano?

 Tratándose aquí de un fenómeno que tiene su origen en la actividad humana, su prevención, es decir, su eliminación, control o reducción, debió constituir la regla general. Pero no fue así. Nunca se realizó en el lugar un estudio sobre impacto ambiental, como herramienta previa al riesgo y sobre lo que podía pasar en caso de desviar los afluentes del Aral. Por ende, se puede decir que la comunidad que vivía de sus aguas, quedó vulnerable.

 Las consecuencias para la salud de la población han sido muy graves. La región registra la tasa de mortalidad infantil más alta de toda la antigua URSS. La bronquitis crónica ha aumentado un 3000% y la artritis un 6000%. En la región uzbeka de Karakalpakstán las mujeres padecen una pandemia de anemia y el 97% presentan niveles de hemoglobina inferiores a los 110 gramos por litro de sangre que fija la OMS. Los expertos señalan que ello se debe al consumo de agua estancada que contiene zinc y magnesio. En la misma zona de Uzbekistán, de 1981 a 1987, el cáncer de hígado aumentó un 200%, el de garganta un 25% y la mortalidad infantil un 20%. Asimismo, los casos de hepatitis, enfermedades respiratorias, de los ojos e infecciones intestinales en la región son siete veces superiores que en 1960.

 En conclusión, puedo decir, que lo que pasó con el Mar Aral fue realmente una tragedia. Desde el principio, no se tuvieron las prevenciones necesarias y no se pensó el desastre que provocaría. Algunos afirman que los mismos dirigentes comunistas sostenían que el Aral era un error de la naturaleza, otros que el fin del Aral era insoslayable, pero en sí nunca se pensó en el impacto ambiental que generaría desviar los principales afluentes del lago. Mi crítica va más allá de lo que el gobierno comunista pudo haber hecho, ya que el capitalismo también hace desastres en la naturaleza. Lamentablemente, la incapacidad humana o la búsqueda rápida de beneficios lograron que este lago se secara casi por completo y acarre consigo una alteración en el ecosistema y en la salud y economía de las personas que vivían de él.

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